¿Qué es el salario emocional y cómo beneficia a los trabajadores y empresas?

Si bien el concepto se remonta al Siglo XX, no había sido utilizado con tanta relevancia hasta ahora, que cobró mayor fuerza en la sociedad con la actual pandemia. Hasta un 12% mayor ha sido la productividad que han arrojado personas felices en su organización en estudios experimentales.

Que el dinero no hace la felicidad es un dicho muy popular y vaya que tiene sentido. Se estima que, en los últimos 10 años, el término “salario emocional” ha tomado un rol cada vez más relevante al interior de las empresas y es que darle reconocimiento al trabajo es siempre un valor agregado. Más ahora en pandemia, cuando el trabajo adquiere un sentido completamente diferente.

“El ‘salario emocional’ tiene relación con prestar beneficios extras al salario económico, los cuales sean acordes a las diferentes generaciones que conviven al interior de una organización, puesto que cada uno tiene intereses y motivaciones distintas. Apuntan a dar satisfacción a los trabajadores, en pos de la retención de ese talento que resulta ser clave para la empresa, sin necesidad de aumentar el sueldo monetario”, explicó Alejandra Cruzat, Executive Manager de Michael Page.

La flexibilidad en la forma de trabajar ha sido el beneficio más claro durante la pandemia en una buena parte de las empresas. Es que el teletrabajo debe entenderse como una forma diferente al que comúnmente realizábamos en la oficina, donde si bien el colaborador se puede desempeñar en un rango de hora, debe ser éste quien distribuya su tiempo para rendir de mejor manera.

Otros de los beneficios que se han registrado durante la crisis sanitaria y han debido reinventarse son las aplicaciones de bienestar (gimnasia, mindfulness, etc.) y los espacios de diversión, como stand-up comedy u obras de teatro online, así como también los refuerzos educacionales para los hijos, entre otros.

Para las empresas, el sueldo emocional puede ser una buena forma de retener a los trabajadores más valiosos o esenciales, sin necesidad de recurrir a aumentos. Esto es particularmente útil en las pequeñas empresas, en donde tal vez son más temerosos al momento de experimentar, si se las compara con grandes compañías que ya hayan instaurado estos beneficios.

Más allá de ofrecer un mejor entorno de trabajo a los empleados, las empresas se benefician del salario emocional desde otros aspectos, como resulta ser una menor rotación entre el personal (al comparar los beneficios de su actual trabajo con alguna posible postulación), menor ausentismo laboral o mayor productividad, al no sentirse constantemente presionados, por nombrar algunos ejemplos.

La felicidad y el compromiso organizacional se han transformado en un eje clave para las empresas, dado el impacto en sus colaboradores que realzan la marca empleadora, refuerzan su compromiso y, por ende, se genera el predictor de impacto en el desempeño. Estudios como el de Happiness and Productivity de Andrew Oswald, Eugenio Proto y Daniel Sgroi, remarcaron en etapas experimentales, que la productividad en personas felices era un 12% mayor.

“Identificar los ejes motivadores de los colaboradores es crucial, ya que permite generar cercanía y ofrecer beneficios, según sean sus necesidades, lo que impacta positivamente en el compromiso y vínculo que establecen con su trabajo u organización”, concluyó Alejandra.

Algunas buenas prácticas de salario emocional que Michael Page destaca son la flexibilidad horaria, el teletrabajo (considerándolo diferente al trabajo de oficina), disponer de espacios de descanso u ocio al interior de las oficinas, potenciar habilidades del trabajador, ya sea con actividades o cursos de su interés, exploración de nuevas áreas y uno de los más importantes, escuchar siempre al colaborador, ya que sentirá que su opinión e ideas son válidas para la institución.