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EN LONDRES, UN 14 DE JULIO DE 1982, SE ESTRENA LA PELÍCULA DE PINK FLOYD, ”THE WALL”.

El film británico -lanzado el 23 de mayo de 1982- fue dirigido por el director –también británico- Alan Parker y se basa en el álbum homónimo de 1979, de la banda Pink Floyd, . El guion fue escrito por el vocalista y bajista de Pink Floyd, Roger Waters. Altamente metafórica y rica en simbolismo y sonido, la película contiene pocos diálogos y es conducida principalmente por las canciones de Pink Floyd.

La cinta incluye 15 minutos de acabadas secuencias de animación, creadas por el ilustrador Gerald Scarfe y Roger Waters, parte de las cuales describen una pesadilla basada en los bombardeos alemanes sobre Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. La película es reconocida por su surrealismo perturbador, secuencias animadas, situaciones sexuales, violencia y gore, un tipo de cine de terror y de explotación, centrado en lo visceral y la violencia gráfica extrema.  

Pink, encarnado por Bob Geldof, es el cantante de un grupo musical, que arrastra desde su infancia una serie de traumas. Se le ve inicialmente en un cuarto de hotel, totalmente inexpresivo, viendo la televisión mientras suena la canción «The Little Boy that Santa Claus Forgot» de Vera Lynn. Conforme avanza, la película relata diferentes experiencias del protagonista, que abordan temáticas como la guerra, las figuras paternas, la educación, las relaciones de pareja, las ideologías, la soledad y muchas otras experiencias que el protagonista experimenta con una fuerte carga de negatividad, y que son presentadas como «ladrillos» en el muro metafórico que éste construye para separarse de la sociedad.

Parker, Waters y Scarfe tuvieron bastantes problemas entre sí durante la filmación, tanto que el director, Alan Parker, expresó que la realización de la película fue «una de las experiencias más miserables de toda su vida creativa». Por su parte, el ilustrador Gerard Scarfe declaró que se dirigió a los Estudios Pinewood con una botella de Jack Daniel’s, porque sabía lo que le esperaba y debía fortalecerse de alguna manera. Durante la producción, mientras se filmaba la escena donde Pink destruía el cuarto de hotel, Geldof sufrió un corte en su mano mientras arrancaba las persianas. Esa escena fue usada en la película. También se descubrió -durante la filmación de las escenas en la piscina- que Geldof no sabía nadar.

Waters ha expresado profundas reservas sobre la cinta, confesando que la filmación fue una «experiencia enervante y desagradable». También ha comentado: «Me di cuenta de que era tan incansable en su ataque a los sentidos, que no me dio, de todos modos, una oportunidad de involucrarme con ella como espectador», aunque solo ha tenido elogios al referirse a la actuación de Geldof. David Gilmour, por su parte, afirmó que su conflicto personal con Waters inició con la grabación de la cinta. El músico también comentó en el documental Behind The Wall que la película «no logró contar la historia de The Wall, pues contó una versión totalmente diferente a la mostrada en el álbum y en los conciertos».

Aunque el símbolo de los martillos cruzados se creó especialmente para el filme y no se relacionaba con ningún grupo racista real, fue adoptado por un grupo neonazi llamado “The Hammerskins” a finales de la década de 1980.

La cinta se estrenó con exhibición limitada el 6 de agosto de 1982 y se ubicó en el puesto Nº 28 en la listas estadounidenses, a pesar de haber sido presentada solamente en una sala en su primer fin de semana, recaudando más de 68.000 dólares, una hazaña incluso para los estándares actuales.  

A pesar de su turbulenta producción y del descontento de los creadores con el resultado final, “The Wall” se ha convertido en una película de culto.